La app te muestra qué está haciendo el equipo en este momento y te deja frenarlo con un toque. Si se corta la luz mientras riega, termina lo que faltaba. Y las mejoras se instalan lejos de tus horarios.
Qué está haciendo, en este momento
Abrís la app y el equipo está andando. Te muestra qué está haciendo, si fumiga o riega y en qué zona, y cuánto le falta. También te dice de dónde salió: un horario programado, algo que arrancaste vos o un riego retomado. Si pedís una zona mientras otra está regando, te avisa que queda en cola y sale cuando termine la que está andando.
Frenarlo con un toque
Llegan visitas o cambiaste de planes, y el equipo está andando. Con el botón Detener lo cortás en el momento, sea un horario o algo que arrancaste vos. Si lo que vas a cortar es un horario programado, la app te pide que lo confirmes. En el historial queda como detenida, con todo lo que alcanzó a hacer.
Si se corta la luz mientras riega
Se cortó la luz a mitad de un riego. Si vuelve dentro de la media hora, el equipo retoma esa zona, riega lo que le faltaba y sigue con las que venían después, así cada parte del jardín recibe el agua que le tocaba. En el historial lo ves marcado como retomado tras un corte.
Las mejoras esperan a tus horarios
El equipo se actualiza solo, por internet, cada vez que sumamos una mejora. Antes de instalarla se fija si tiene un horario en los próximos minutos. Si lo tiene, espera a que termine. La mejora espera; tu horario sale a su hora.
Cada recarga, por separado
Si tenés fogg KIRI y fogg LIMEN en el mismo equipo, la app te muestra cada recarga por separado y te avisa cuando una se está por acabar, para que pasemos a recargarla. Si una se termina, la otra sigue andando.
Ahora se le puede cambiar la red al equipo desde la app, sin que vaya nadie. Y hay un paso a paso para conectarlo desde el celular, si preferís hacerlo ahí parado.
Cambiarle la red al equipo desde la app
Cambiaste el router, te cambiaron la clave, o querés pasar el equipo a otra red. Desde la configuración del equipo, en la app, le pedís que busque las redes que ve alrededor, elegís la tuya de la lista y escribís la clave. El nombre de la red lo pone el equipo y no vos, así que no hay forma de que se cuele un espacio de más ni una mayúscula cambiada. La red que venías usando queda guardada de respaldo: si la nueva no lo acepta, el equipo se vuelve solo a la anterior.
Conectar el equipo al wifi, vos solo
Para cuando preferís hacerlo en persona: el paso a paso está en fogg.ar/conectar, que se hace desde el celular, sin instalar nada y con las mismas pantallas que vas a ver. Está pensado para hacerlo parado al lado del equipo, sin saber nada de redes.
Si se queda sin internet, el mail ya te lleva
Cuando el equipo pasa un rato sin conectarse te avisamos por mail. Ese aviso ahora trae el link al paso a paso con el nombre de tu red adentro, así entrás y arrancás sin buscar nada ni acordarte de cómo se llamaba. Y si lo probaste y no sale, el mismo instructivo tiene el botón para escribirnos por WhatsApp.
Los días que te quedan salen de lo que gastás
Al lado del tanque te decimos cuántos días dura lo que hay adentro. Ese número ahora se saca de lo que tu equipo gastó de verdad en las últimas semanas, en vez de lo que tiene programado: si algún día no fumigó porque venía lluvia, o si lo hacés arrancar a mano seguido, la cuenta lo tiene en cuenta. En un equipo recién instalado todavía no hay historial para promediar, así que ahí el número aparece como estimado hasta que junte unos días de uso.
El equipo se reconecta solo más rápido, la app responde apenas la tocás, y te avisamos antes de que el tanque se quede sin producto.
Se reconecta solo, más rápido
Se corta la luz o alguien reinicia el router: en cuanto vuelve internet, el equipo vuelve a estar en línea solo y en menos tiempo, sin que tengas que tocar nada. Ya está en todos los equipos.
El botón responde al toque
Le decís a la app que fumigue y el equipo lo recibe en el momento: arranca en un par de segundos.
Te avisamos antes de que se acabe
Cuando el tanque empieza a quedarse corto te llega un aviso, así podés coordinar la recarga con tiempo y no quedarte sin cobertura en plena temporada de mosquitos. Si igual llega a cero, te avisamos de nuevo.
Te cuidamos a distancia
Vemos con más detalle cómo viene andando cada equipo: si algo no anda bien, te avisamos y lo resolvemos. De tu lado no cambia nada.
Los equipos más grandes pasan de tres a cinco zonas, y la app se da cuenta sola de cuántas tiene el tuyo.
Dos zonas más
Una zona es una parte del jardín que se riega por separado: el cerco de un lado, los canteros del otro, el pasto del fondo. Los equipos con la placa más grande ahora manejan hasta cinco, cada una con su horario. No hay que configurar nada: la app reconoce qué equipo tenés y te muestra las zonas que te corresponden.
El nivel del tanque, siempre al día
Arranque desde el celular, con el control remoto o porque estaba programada, cada fumigación se descuenta del tanque. El nivel que ves en la pantalla es el que hay adentro.
Si tu equipo riega, ahora podés partir el jardín en zonas y darle a cada una su horario y su tiempo.
Cada parte del jardín, a su hora
El cerco no necesita lo mismo que el pasto, ni a la misma hora. Ahora podés programar hasta tres zonas por separado. Se riegan una después de la otra y nunca al mismo tiempo, para que no se caiga la presión del agua.
El historial se entiende leyéndolo
Cada riego aparece con el nombre de la zona, no con un código. De un vistazo sabés qué se regó, cuándo y por cuánto tiempo.
Cada equipo muestra lo suyo
No todos los equipos hacen lo mismo: algunos fumigan, otros además riegan, y no todos tienen la misma cantidad de salidas. La app ahora sabe cuál es el tuyo y te muestra solo los botones que ese equipo puede usar.
Rehicimos de cero la app desde donde manejás el equipo. Cuánto producto queda, cuántos días te dura y qué está haciendo ahora se ven de un vistazo.
El tanque y cuántos días te dura
Arriba de todo está el dibujo del tanque con lo que le queda adentro y, al lado, cuántos días va a durar con la programación que tenés puesta. Sin cuentas, sin convertir litros a nada.
Un solo botón
Arrancar una fumigación, ver la que está corriendo y cortarla son el mismo botón, que va cambiando solo según lo que esté pasando. No hay que pensar cuál tocar.
Si viene lluvia, te lo dice
Cuando el pronóstico anuncia lluvia el equipo saltea la fumigación, porque el agua se lleva el producto y sería tirarlo. La app te lo avisa y te muestra cómo viene el clima en las próximas horas. Si igual la querés hacer, hay un botón para hacerla de todos modos.
En vez de horarios fijos, el equipo mira el pronóstico y la hora en que amanece y anochece donde vivís, y fumiga cuando de verdad sirve.
Los mosquitos tienen horario, el equipo también
Los mosquitos salen al amanecer y al atardecer, y esas horas se van corriendo a lo largo del año. El equipo ahora las calcula para tu dirección y propone fumigar justo ahí, que es cuando el producto rinde de verdad. En invierno, con pocos bichos dando vueltas, espacia las fumigaciones solo y estira el tanque.
Dar de alta un equipo es escanear un código
La pantallita del equipo muestra un código QR. Lo escaneás con la cámara del celular, elegís tu red de WiFi, ponés la clave y ya está andando. No hay que bajar ninguna aplicación ni configurar nada raro.
Cuida la bomba
El equipo lleva la cuenta de lo que va gastando y, cuando se termina el producto, deja de bombear y te avisa. La bomba no trabaja en vacío.
Cambiamos la computadora que maneja el equipo por una hecha para estar a la intemperie, y la reemplazamos también en los jardines donde ya había un fogg andando. De ahí en más, las mejoras llegan solas por internet.
Cambiamos la computadora del equipo
Adentro del gabinete hay una computadora chiquita que maneja las bombas y las válvulas. La cambiamos por otra pensada para vivir afuera todo el año: no tiene tarjeta de memoria ni sistema operativo, así que son menos piezas delicadas aguantando sol, humedad y frío. De tu lado no cambia nada de cómo se usa.
Y también en los equipos ya instalados
A nadie le tocó comprar nada ni volver a instalar el sistema. Fuimos reemplazando la computadora en los jardines donde ya había un fogg funcionando, hasta que quedaron todos con la nueva.
Mejoras sin que venga nadie
Con la computadora nueva, el equipo busca las mejoras por su cuenta y se actualiza de madrugada, mientras dormís. No hace falta que vayamos a tu casa ni que hagas nada de tu lado: todo lo que leés en esta página ya lo tenés puesto.
Queda todo anotado
Cada fumigación queda registrada con el día, la hora, cuánto duró y cuánto producto usó. Sirve para saber cuándo va a tocar recargar, y para mirar qué pasó el fin de semana que no estabas en casa.
El control remoto
Los equipos que vienen con control remoto se activan desde el jardín, sin sacar el celular del bolsillo. Esa fumigación queda anotada en el historial igual que cualquier otra.
Podés ver cuánto producto queda sin acercarte al equipo, y la programación se cumple aunque en ese momento se caiga internet.
Cuánto queda, sin ir hasta el fondo
El equipo avisa cuánto le queda cada diez minutos. Lo que ves en el celular es lo que hay adentro del tanque, así que no hace falta caminar hasta el fondo del jardín y levantar la tapa para saberlo.
La programación no depende de internet
El equipo se guarda los horarios adentro. Si justo se cayó el WiFi de tu casa, fumiga igual a la hora que le tocaba, y cuando vuelve la conexión pone el historial al día.
Una corrida corta para chequear que todo funcione después de recargar, un botón para cortar al instante, y una pausa automática cuando hace frío.
Una corrida corta de prueba
Después de recargar el tanque o de mover un pico, uno quiere ver que salga niebla y que salga bien. El botón de prueba hace una corrida bien cortita para eso, sin gastar una fumigación entera. Y si en el medio querés cortar —salió alguien al jardín, llegaron visitas antes de tiempo— hay un botón que para todo al instante.
Con frío, espera
Cuando la temperatura baja de cierto punto el producto no rinde y los mosquitos ni aparecen. El equipo lo tiene en cuenta y espera a que valga la pena, en vez de gastar producto sin necesidad.
La señal del WiFi, a la vista
En la pantalla del equipo se ve qué tan buena es la señal que le llega. Sirve para decidir dónde conviene instalarlo, o para darte cuenta de que con un repetidor cerca andaría mejor.